El éxito en el aprendizaje de a lecto- escritura, puede estar condicionado por las habilidades visuales del niño en torno a los 5 años. Una valoración adecuada le permitirá desarrollar todas sus capacidades de lectura sin obstáculos.

 

Más del 80% de la información que llega a nuestro cerebro lo hace a través del sistema visual. Este es el sentido predominante en el ser humano y nos ayuda a dar respuesta e interactuar con nuestro entorno si lo hemos desarrollado de forma adecuada. Sin embargo, no siempre se le da la importancia que debería.

La visión nos ayuda a mantener la estabilidad del cuerpo, la estabilidad de la mirada, nos ayuda a orientarnos en el espacio, a poder reconocer y descifrar los códigos escritos (números, letras, formas). La visión colabora en la coordinación de los movimientos corporales para alcanzar una pelota que nos lanzan, nos permite ver el mundo en una infinita gama de colores, permite reconocer el rostro de las personas conocidas, nos permite obtener información de la persona que tenemos delante sin necesidad de hablar. En definitiva, la VISIÓN ayuda al ser humano a dar respuesta a lo que ve a su alrededor e interactuar de forma óptima con el entorno.

Todas estas tareas cotidianas requieren de habilidades visuales concretas que se han debido desarrollar de forma adecuada: la visión binocular (coordinación de ambos ojos), la capacidad acomodativa (sistema de enfoque), la agudeza visual (capacidad de ver con nitidez), los movimientos oculares, la integración entre el sistema visual y el sistema vestibular (sistema del equilibrio), la memoria visual, la discriminación visual, la coordinación óculo-manual (coordinación ojo-mano).

Todas estas habilidades son necesarias para el desarrollo y el aprendizaje de la persona y, sin embargo, no se evalúan de forma completa en las revisiones rutinarias, por lo que si existe alguna disfunción que pueden estar interfiriendo en ese desarrollo, pasa desapercibida.

Las habilidades visuales se desarrollan y aprenden desde el nacimiento y, como todo lo que se aprende, se puede entrenar y mejorar con un diagnostico y tratamiento adecuados.

 

Habilidad visual y aprendizaje de los niños

En el caso de los niños, en los primeros 6 años es donde aprenden y desarrollan la mayor parte de habilidades y conocimientos que les servirán de base para superar los retos académicos y personales a los que se enfrentarán a lo largo de su vida.

Uno de los retos académicos más importantes que deberán superar con éxito, es la lecto-escritura. El lenguaje hablado es un proceso que se aprende de forma innata si se dan los estímulos adecuados y un desarrollo neurológico óptimo, sin embargo, la lectura es una capacidad que se aprende de forma activa y que requiere unas habilidades motoras, visuales y auditivas concretas para poder llevarla a cabo con éxito.

En el sistema educativo actual, en la mayoría de centros educativos se espera que un niño pueda haber realizado con éxito el aprendizaje de la lectura en torno a los seis años. Se da por hecho que el niño va a tener las herramientas neurológicas suficientes para poder superarla, pero la realidad es que en muchas ocasiones no es así.

Cada vez se detectan más niños con dificultades en la lectura y, en muchas ocasiones, no tienen ninguna dificultad en el resto de sus tareas cotidianas. En otros casos, son niños que además de las dificultades académicas sufren deficiencias en la coordinación motora, atención, expresión oral, etc.

Para garantizar que el niño tiene las herramientas visuales necesarias para la demanda escolar a la que está sujeto, es fundamental realizar un examen visual completo antes del aprendizaje de la lecto-escritura, en torno a los 5-6 años.

Dicho examen visual debería contar con:

  • una evaluación de las habilidades visuales de entrada de información: coordinación ocular, enfoque, movimientos oculares, agudeza visual, graduación, etc.
  • evaluación de las habilidades de procesamiento o percepción visual: memoria visual, orientación espacial, discriminación visual, integración visuo-auditiva, integración visuo-motora, etc.

Esta valoración debe realizarse por un óptico-optometrista especialista en terapia visual comportamental, quien recomendará el tratamiento más indicado en cada caso.

Todo esto sin olvidar que hay otros dos pilares fundamentales en el aprendizaje: el sistema auditivo y el sistema motor. Por lo que toda valoración visual se deberá complementar con una completa valoración de neurodesarrollo por parte de un fisioterapeuta especialista en TMPI (Terapia Manual Pediátrica Integrativa) así como una valoración de la entrada y procesamiento auditivo por parte de un logopeda especialista en desarrollo infantil.

El trabajo multidisciplinar por parte de los profesionales, así como una buena comunicación con el centro escolar del niño, reforzarán la eficacia del tratamiento y facilitarán el proceso al niño y la familia.

Laura Tallada. Centro de Entrenamiento Visual Aragonés

 

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