Las vacaciones de verano son la época más esperada del año para disfrutar en familia y descansar. Pero con tantas horas por delante, a veces no es tan fácil conseguir que los pequeños de la casa estén siempre entretenidos.

 

Llegan el verano y las vacaciones, el momento más esperado porque nos permite pasar más tiempo en familia y dedicar, eso que llamamos «tiempo de calidad» con los pequeños. Desde el Instituto de Terapias Integrativas, queremos haceros algunas recomendaciones para que tú y tus hijos disfrutéis de estos meses al mismo tiempo que favoreces su desarrollo y su maduración.

Lo primero que nos gustaría recomendaros es que dejéis las pantallas a un lado. Sabemos que no es fácil pero también pensamos que los pequeños necesitan esos límites a los estímulos visuales procedentes de pantallas como las tablets y los móviles y sustituirlos por el juego; en cualquier edad, el movimiento es fundamental así que el objetivo es conseguir que tu hijo juegue y se mueva y si lo hace al aire libre y en tu compañía, todavía mejor.

 

 

Entre dos y tres años

 

La atención al desarrollo motor en estas edades sigue siendo fundamental.

Los disfraces, los teléfonos de juguete, las palas, los cubos, las granjas de animales, o los rompecabezas son juguetes ideales para niños y niñas entre los 2 y los 3 años.

Ya, a los tres años, son muy convenientes aquellos que impliquen actividades ejecutivas como puede ser la planificación. También el triciclo es muy buena opción para disfrutar con ellos al aire libre e incluso subir escaleras, para desarrollar su sentido del equilibrio.

En sus primeros años, la piscina también es un nuevo entorno que les encantará explorar. Tendrán ganas de conocerlo todo. Gatearán sobre el césped, jugarán con la hierba y les encantará la experiencia de meterse en el agua. Especialmente, a partir de los tres años.

 

Entre los cuatro y los seis años

En torno a los cuatro años, su relación con el mundo se amplía mucho más. Las pizarras, los espacios para pintar con pinturas y acuarelas, los cuentos, las marionetas, los títeres o los muñecos articulados son muy entretenidos y recomendados para ellos.

Ya con cinco años comienzan a jugar en equipo con sus amigos y se empiezan a preguntar muchas cosas. Los juegos de organizar, montar cosas, el caleidoscopio y los juegos de microscopia infantil les entretienen mucho.

A partir de sus seis años, cuando ya empiezan a leer y a escribir, podemos invitarles a crear su propia biblioteca. También recurrir a otros juegos como los coches teledirigidos, un patín o los juegos de experimentos.

En esta franja de edad, el movimiento es un aspecto fundamental y no hay mejor época del año que el verano para aprovechar y hacer todas las actividades posibles al aire libre.

Algunas opciones muy buenas son hacer excursiones en familia y recurrir a juegos que estimulen esas sensaciones de movimiento a través de saltos, carreras, escalada e incluso los giros.  Por ejemplo, a los niños les encanta dar vueltas sobre sí mismos y rodar sobre el césped o una colchoneta. Deja que los disfruten, estos son ejercicios fantásticos para su sistema vestibular.

Los juegos tradicionales también son muy completos en este sentido:

  • El juego del pañuelo
  • Carreras de sacos
  • Relevos
  • El gato y el ratón 
  • La rayuela
  • Gymkanas para atrapar tesoros
  • Balón prisionero
  • Tirolina
  • Carreras de globos
  • El pilla-pilla
  • Saltar a la comba
  • El escondite inglés
  • El juego de la cuerda
  • El limbo
  • La gallinita ciega

 

Juegos en la piscina

La piscina es otra gran opción para ellos. Desde juegos para aquellos que tienen miedo al agua hasta para los que ya saben nadar, todos pueden ser útiles para su diversión y su desarrollo.

Si tu hijo tiene miedo al agua, deja que toque el agua y haga burbujas, sostenlo mientras él reposa tumbado sobre el agua totalmente estirado o tira un juguete dentro del agua para que tengan la motivación de tenerlo de vuelta.

Una vez que esté familiarizado con el agua, los juegos con toda la familia, como el tiburón, pasarse un balón de piscina en el agua o el juego de balón prisionero adaptado a la piscina, ofrecen momentos de diversión y vinculación familiar.

Y en el caso de que tu hijo ya sepa nadar y no tenga ningún problema para desenvolverse en la piscina, juega con ellos a los circuitos de pruebas, a los relevos, a las estatuas o a encontrar el tesoro bajo el agua.

 

 

Al margen de que tengas en cuenta todas estas ideas para conseguir unos planes perfectos, este verano ten en cuenta que tus hijos simplemente quieren pasar tiempo de calidad con vosotros. La función de las familias siempre es la de acompañar y estimular el desarrollo de cada actividad. Deja que ellos improvisen con los juegos, que elijan, exploren y aprendan con su propio cuerpo y con los objetos que le rodean. Comprueba si tiene alguna limitación en la actividad que está desarrollando y enseñadle y estimulad sus capacidades y habilidades.