Las cifras del dolor de espalda en nuestra sociedad son alarmantes: el 80 por ciento de la población sufrimos dolor de espalda en alguna ocasión a lo largo de nuestra vida. Además, el dolor de espalda lumbar y el dolor cervical están consideradas como dos de las patologías crónicas más frecuentes.

Pero ¿qué hacemos con el dolor? Como dice Iñaki Pastor, fisioterapeuta del desarrollo y director del Instituto de Terapias Integrativas, “el abordaje hacia el dolor crónico requiere un cambio porque afecta a una sexta parte de la población”.

El dolor crónico se trata, sin éxito, de dos formas: con antiinflamatorios y con un modelo causal del dolor, ambos ineficaces. “La medicación es valiosa pero hay que saber usarla y, por otra parte, no podemos pensar que el dolor tiene una causa que nos hace ir de especialista en especialista buscando soluciones”, explica Pastor.

En el Instituto de Terapias Integrativas trabajamos con un modelo que contempla los factores que pueden influir en el dolor: factores emocionales, la nutrición, el estado del cuello, el estrés, acontecimientos traumáticos y nuestros hábitos. En la consulta, ayudamos a nuestros pacientes a responder a diferentes preguntas (“Cómo estoy hoy?” “¿Cómo me alimento?” “¿Cómo están hoy mis músculos?” “¿Cuál es mi forma de sentarme?”) y realizamos una historia muy precisa teniendo en cuenta todos esos factores a la hora de planificar el tratamiento de fisioterapia.

Te ofrecemos unos consejos para actuar sobre los factores que influyen en el dolor de espalda.

1.REALIZA ACTIVIDAD FÍSICA. La actividad física no es deporte, al igual que el deporte no es necesariamente sinónimo de salud. Lo importante es el movimiento y experimentar diferentes posiciones, además de tener sensación de cansancio. El deporte es bueno porque se generan endorfinas (antiinflamatorios internos) pero no es recomendable cuando es repetitivo.

En muchas ocasiones vemos que los pacientes actúan con miedo hacia el dolor (la llamada kinesofobia)y dejan de moverse o de realizar actividades físicas para evitar esas consecuencias dolorosas. Sin embargo, la falta de movimiento empeora las situaciones de dolor.

¿QUÉ RECOMENDAMOS? Ejercicios variados, no la misma actividad o deporte constantemente sino mucho movimiento de diversas formas y ejercicios funcionales con el propio cuerpo mejor que con peso externo. Y mejor también en la naturaleza que siempre en una habitación.

¿QUÉ DESACONSEJAMOS? Desaconsejamos los movimientos repetitivos, pesos excesivos, no respetar la barrera del dolor, no hacer caso a los avisos del cuerpo, ejercicio de mucho impacto. Empezar actividades de golpe durante mucho tiempo cuando son nuevas o después de haber estado sin hacerlas mucho tiempo.

2. ACTÚA SOBRE LA NUTRICIÓN. Un cambio sustancial en la dieta trae beneficios internos. Muchos nutricionista explican que existen alimentos y formas de comer que causan dolor como los cereales, los lácteos o las proteínas animales y que, por otra parte, hay alimentos como las frutas, las verduras o los frutos secos cuyo consumo tenemos que aumentar. En este aspecto, lo que recomendamos es que sea el nutricionista quien te indique la dieta a seguir.

Beber agua es muy importante y deberíamos beber entre 6 y o vasos al día, pero depende de cada persona y si nos cuesta ir al baño, lo mejor es beber poco a poco.

Siempre podemos completar nuestra nutrición con suplementos alimentarios de vitamina D y Omega – 3.

3. SÉ CONSCIENTE DE TU POSTURA. Siempre decimos que ninguna postura es buena si no nos movemos.Por ejemplo, en la oficina, para escribir en la mesa, deberíamos apoyar los codos y situar las rodillas a una altura por debajo de las caderas.

¿QUÉ RECOMENDAMOS? Cuando estamos sentados, recomendamos apoyar el peso del cuerpo hacia delante, en la mesa o en unos apoyos especiales para la parte de delante de las piernas (las tibias) en las sillas. También es bueno llevar los pies hacia atrás al estar sentado.

¿QUÉ DESACONSEJAMOS? Cuando estamos sentados, por ejemplo en la oficina, desaconsejamos dejarse caer sobre la espalda en las sillas. Por otra parte, la flexión del cuello al leer o mirar el móvil en la cama es otra postura tan habitual como perjudicial.

 

4. GESTIONA LOS ASPECTOS EMOCIONALES DE TU VIDA. La ley de somatización afirma que el cuerpo terminará sacando lo que no haya expresado por la vía emocional. En opinión de Iñaki Pastor “la psicología es una de las mejores inversiones de la vida”, y hay que apostar por la meditación y las buenas relaciones, “no te juntes con alguien que se queja todo el tiempo”.

5. BUSCA FISIOTERAPIA ESPECIALIZADA que trabaje a nivel postural, articular y muscular, y que trabaje el dolor desde el movimiento para que todas las piezas vayas adquiriendo flexibilidad. Técnicas como la Reeducación Postural Global, en la que estamos especializados, son especialmente eficaces en el tratamiento del dolor de espalda de las personas adultas.

En el Instituto de Terapias Integrativas trabajamos con una visión global del paciente y cuidamos de todos los factores que pueden influir en su salud. Trabajamos en equipo con otros profesionales para guiar y acompañar a nuestros pacientes por los caminos que mejor le van a ayudar a cuidarse.

Nuestro objetivo es acompañar al paciente para ir colocando poco a poco cada pieza en su sitio, actuando sobre todos los factores del dolor y ofrecerle la posibilidad de ir liberando. La recuperación, es un camino.