¿Por qué se sienten molestos los bebés? ¿Qué les hace llorar? ¿Y los cólicos? Cada día vemos en la consulta lo importante que es hacer una valoración del desarrollo del bebé desde la perspectiva de la Terapia Manual Pediátrica Integrativa- TMPI, con un criterio holístico que nos permita ver más allá de un síntoma concreto.

Hace unas semanas, una familia acudió a nuestro centro con su pequeña niña de un mes y cuatro días. La bebé lloraba todo el tiempo, padecía de cólicos y reflujos constantes que aumentaban al atardecer y por la noche. Además la niña defecaba de forma constate, tanto que sus padres podían intentar cambiarle de pañal hasta tres veces seguidas, sin éxito. No controlaba el esfínter anal y con toda su buena intención, la familia pensaba que podía ser normal.

Cuando realizamos la valoración de neurodesarrollo, en la parte de los reflejos primitivos, detectamos que en el reflejo de Galant la bebé no tuvo ninguna respuesta, ni de movimiento ni de aumento de tono muscular al pasar el estímulo por la espalda. Este reflejo está asociado a la eneuresis nocturna en niños por encima de los 5 años y a las dificultades para sentarse quieto, mantener la atención y la coordinación en los movimientos de la pelvis. Con esta prueba ya podemos observar cómo se fortalece poco a poco la musculatura de la cadera.

reflejo de Galant

Como propuesta de tratamiento, empezamos a estimular este mismo reflejo en sala y enseñamos a la familia como podían hacer lo mismo en casa.

Este trabajo conjunto tuvo pronto resultados. A las dos semanas, en la consulta, la mamá explicó que ya podían bañar a la niña o cambiarle de pañal sin que estuviera haciendo caca todo el tiempo. Al valorar de nuevo el reflejo de Galant observamos que al pasar los dedos por encima de la espalda, realizaba el movimiento correcto en ambos lados.

Además de poder ayudar y acompañar a la familia pudimos solucionar también el objetivo principal por el que acudieron los padres a nuestra consulta que era el malestar y los cólicos que padecía.

Lo que podemos aprender de este caso es que

  • toda la información que aportan las familias es importante para entender qué puede pasar a los pequeños.
  • la valoración de neurodesarrollo de la Terapia Manual Pediátrica Integrativa- TMPI nos ayuda a ver más allá y encontrar muchas de las causas del malestar de los niños, como sucede con los cólicos.
  • aunque no haya motivo de alarma ni un problema grave, no podemos considerar “normales” las molestias de los pequeños, siempre hay una causa y podemos ayudarles o remitir a un especialista en otra disciplina.

La información y vivencia de las familias

La vivencia de las familias en estos procesos también es importante para nosotros. Como profesionales podemos aprender de sus historias y experiencias. En este caso, por ejemplo, la mamá de esta bebé ya había vivido un problema de cólicos con su hijo mayor “lo veía sufrir y sentía impotencia, lo único que puedes hacer es abrazarlo y cogerlo”.

Cuando nació su hija, ya conocía la fisioterapia del desarrollo y no dudó en acudir a nuestro centro, pionero en este tipo de terapia. “Al hacer la valoración me explicaron que había tensión en el cuello y en los músculos de la espalda, y es cierto que la niña había estado colocada mucho tiempo antes del nacimiento y que esta postura podría haber provocando la tensión que tenía al mes de nacer”.

Por su experiencia con los dos bebés y su paso por diferentes profesionales, esta mamá concluye, “creo que los médicos y los fisioterapeutas deberían ir de la mano, igual que el colegio con la familia. Cuando se va en la misma dirección se consiguen cosas muy buenas”. Nosotros estamos felices porque el resultado de nuestro trabajo mejore la vida de los pequeños.