La Navidad o los cumpleaños nos enfrentan a una decisión importante ¿cómo elegir ese regalo de Navidad? Nuestra respuesta es TIEMPO, pero si queremos envolverlo para regalo, lo mejor es que tengamos en cuenta aquellos juguetes más adecuados para su desarrollo.

Hace unos días, la psicopedagoga Olga Lázaro impartía una charla en el Instituto de Terapias Integrativas con un grupo de mamás y papás que querían saber cómo elegir el mejor juguete. “Los niños necesitan estar con papá y mamá más tiempo, y no siempre en juego dirigido”. Para nosotros, la idea de que el mejor juguete es el tiempo que pasamos con los pequeños, es fundamental. Pero ¿Cómo debe ser este tiempo?

  • El papel de las familias es el de acompañar y estimular. En el desarrollo madurativo, el juego natural y espontáneo, sin intención, es importante. El niño se dirige allá donde quiere, explora y aprende con objetos y con su propio cuerpo.
  • Si hablamos de objetos, los juguetes que ponemos a su alcance deben ser adecuados a su etapa madurativa. En este artículo os damos unas pistas.
  • No podemos forzar el ritmo de maduración, sí estimular y reforzar lo aprendido. Por ejemplo, como nos decía Olga Lázaro, si a un niño no le gustan los puzles, no vamos a dejarlo solo haciendo puzles, lo que debemos hacer es ver su limitación, acompañarle y estimular para que desarrolle habilidades (coordinación óculo-manual, visión espacial, motricidad, capacidad de análisis…)
  • Con el juego, los niños aprenden y establecen sus relaciones con el entorno y se ubican en el espacio. Quedaros con las palabras MOVIMIENTO y AIRE LIBRE.

Consumo y consumismo ¿Cómo decir no?

 Olga nos recordaba el anuncio “del palo”, una campaña que se hizo viral y en la muchas familias todavía ven una imagen idílica, la del niño que se emociona con un palo como elemento de juego (algo que sucede en la realidad pero que nunca envolveríamos para regalo).

 

 

Lo que tenemos que pensar es en los valores que transmitimos con el juego y nuestro acompañamiento. ¿Qué harán cuando ya nos necesiten? Siempre hay un dilema entre el regalo adecuado y el que “nos venden”, aunque la verdadera alerta debe ser el exceso. “Los niños están sobrerregalados, necesitan menos cosas, el efecto del exceso lo pagamos a largo plazo”, decía Olga Lázaro.

Consumismo significa que creamos necesidades que no contribuyen al desarrollo y tienen más que ver con el “estar” en la sociedad. Y este es un problema que los mayores trasladamos a los pequeños. En su charla la pedagoga nos dejaba algunas ideas para la reflexión:

  • Sabemos que es complicado luchar contracorriente, pero cuando expresamos que “el niño quiere….” pensemos si estamos justificando nuestra propia idea de lo que necesita.
  • ¿Hay una coherencia entre la educación que les damos y el consumo?
  • El exceso del presente tiene consecuencias en el futuro y en el apego que tengan a las cosas materiales.
  • Los juegos transmiten valores y estereotipos ¿frenamos los juegos que surgen de forma natural? ¿qué hacemos si, por ejemplo, un niño juega con un carrito de bebé?
  • Podemos acordar con la familia extensa los regalos que hacen a los pequeños, cómo y cuándo.
  • El cariño no se compra con regalos. Los niños llegan a asociar el querer con recibir regalos, “si no me compras, es que no me quieres”, y esto da lugar al enfado.

 

Los mejores juguetes para cada etapa de la infancia

De cero a seis meses: en los primeros meses los niños necesitan poco juguetes; el mejor es su propio cuerpo y aquellos que le ayudan a descubrirlo: sonajeros, texturas y colores, mordedores, alfombras de actividades…

De seis a doce meses: el bebé ya explora los objetos por si mismo. Una pelota, muñecas de trapo, tentetiesos o balancines son ideales.

Un año: la capacidad para caminar y reconocer las propiedades de los objetos permite una evolución en los juguetes que les ofrecemos. El juego simbólico, los juegos de encastrar piezas, animales y muñecos son los más adecuados. En el exterior, un triciclo para principiantes puede ser una buena idea. Además se pueden ya introducir las pizarras y las pinturas o los instrumentos musicales.

Entre dos y tres años: los niños continúan con su desarrollo motor y, a la vez van imitando escenas familiares. En estos años, los disfraces, los teléfonos, las palas o los cubos o las granjas de animales son ideales. Además, seguirán disfrutando de los cubos apilables y de rompecabezas sencillos. 3 años: juegos que ya impliquen funciones ejecutivas, como planificar

Cuatro años: cada vez se amplía el rango de juguetes con los que pueden jugar y es que su relación con el mundo es más amplia! A las pizarras o espacios para pintar con pinturas o acuarelas y cuentos, marionetas y títeres o muñecos articulados.

Cinco años: los niños ya juegan con sus amigos, aprenden canciones y ya se preguntan muchas cosas. Los juegos de organizar, montar ciudades y granjas, el caleidoscopio o los juegos de microscopía infantil y aestán recomendados.

A partir de los 6 años: ya empiezan a leer y escribir, podemos empezar a crear su biblioteca! Y si quieren movimiento, ya podemos regalarles un coche teledirigido, un patín o un juego de experimentos.