El neurodesarrollo infantil se completa en una serie de etapas que deben cumplirse de forma progresiva. Si alguno de los aspectos falla, el niño o niña pueden tener problemas de atención o aprendizaje durante la escolarización.

Cada etapa cronológica de la vida del niño o de la niña, lleva asociado un desarrollo psicomotor que se evalúa teniendo en cuenta su evolución en aspectos personales y sociales, en la motricidad fina adaptativa y la motricidad gruesa y en el lenguaje. De acuerdo a pruebas como el Test de Denver II, podemos establecer unas pautas con las que las familias, y sobre todo los profesionales, detectamos la evolución en el desarrollo.

Lo que recomiendan los profesionales, fisioterapeutas del desarrollo y expertos en Terapia Manual Pediátrica Integrativa, es realizar un examen de neurodesarrollo en los primeros meses de vida. Una valoración adecuada puede solucionar problemas tempranos de manera más fácil y prevenir los problemas de atención y aprendizaje en el futuro.

 

¿Qué podemos observar, familias y profesionales en cada etapa del desarrollo?

  1. Hasta los cinco años.

Esta es una etapa previa a la entrada en la lectoescritura. En esta etapa infantil es importante detectar la inmadurez en el desarrollo que se caracteriza por:

  • Aspectos físicos: un retraso en el leguaje, manualidad con torpeza, dificultad para vestirse solos a manipular objetos, la forma de agarrar las pinturas, se les caen las cosas de las manos… Luego también, ciertas caídas o torpeza en los movimientos, miedo a subirse en columpios, niños excesivamente prudentes…
  • Aspectos relacionales: impulsividad, irritación por nada y una dificultad para gestionar la frustración. A veces están irritados, no miden bien sus fuerzas cuando se relacionan y llegan con un exceso de fuerza innecesaria. Otras veces muestran una excesiva timidez, como una parálisis ante situaciones nuevas.

 

  1. Entre los 5 y los 7 años.

Esta es una etapa muy importante por el gran salto de maduración y requiere el apoyo de las familias. Coincide con el inicio del cambio de dentición, el crecimiento de los huesos y un cambio en la cara, que comienza a expandirse. Además se inicia el desarrollo del pensamiento abstracto. En esta etapa hay que estar atento a:

  • Aspectos comportamentales: a esa edad se da un mejor y más hábil control del cuerpo. Los movimientos deberían ser más lentos y menos impulsivos. Además se adquiere mayor capacidad para el pensamiento abstracto, necesario para el cálculo y el lenguaje: tienen capacidad para decir muchas características de un objeto y usar frases más complejas.
  • Habilidades manuales finas: tareas como recortar a lo largo de una línea, coordinar las manos para limpiarse los dientes, copiar figuras como un círculo, una cruz o un cuadrado, colorear dentro de las líneas, ya se pueden llevar a cabo en esta etapa. Además pueden permanecer sobre un pie en torno a 7 segundos o caminar hacia atrás punta-talón.

 

  1. Entre los 7 y los 10 años.

En este periodo el sistema nervioso continúa aportando capacidades finas:

  • Habilidades manuales y motrices: los movimientos son cada vez más precisos, al lanzar una pelota o aprender cualquier gesto deportivo. Además, pueden mantener un lápiz con una pinza de tres dedos movimiento solo los dedos y no la muñeca, recortar superficies redondeadas con precisión o atarse los cordones con soltura. Además, es capaz de dar una voltereta hacia delante con seguridad o de correr esquivando obstáculos sin perder el equilibrio.
  • Aspectos comportamentales: donde más destaca esta etapa es en el cambio de mentalidad. Los niños adquieren más seguridad en si mismos y más autocontrol y mayor capacidad para evaluar situaciones nuevas. Pueden comprender la diferencia entre realidad y fantasía y pueden hacer predicciones y justificar sus decisiones, así como escuchar durante un periodo sustancial de tiempo.