El neurodesarrollo, los hábitos y los aspectos emocionales deben de estar integrados para que el niño o la niña se desarrollen de una forma plena y alcancen la madurez que corresponda a la etapa de la vida en la que se encuentran.

La familia cumple un papel fundamental de acompañamiento en el crecimiento sano y en el desarrollo de la personalidad. Estar atentos a la evolución motora, crecimiento físico o adquisición de habilidades es importante para liberar a los pequeños de aquellos frenos que puedan afectar al niño.

Más allá de la atención especializada que se encuentra en la fisioterapia del desarrollo, a través de la Terapia Pediátrica Manual Integrativa (TMPI) y del programa de estimulación que, en su caso, deba seguirse en casa, los niños y niñas con problemas de atención mejoran claramente cuando siguen unos hábitos de vida.

Lo que podemos hacer en casa con nuestros hijos para mejorar su atención y rendimiento escolar es:

  • Guardar tiempo en casa para hacer las tareas con sus hijos en casa de manera regular y organizada. Hay tareas. Es importante este acompañamiento porque tienen que adquirir un hábito de trabajo.
  • Leer juntos todos los días algún cuento. Esto estimula mucho el lenguaje y puede ser en cualquier momento del día, no sólo antes de dormir.
  • Limitar las pantallas para el entretenimiento todo lo posible. No más de 30 minutos al día y, al menos, un día entero sin pantallas de entretenimiento.
  • Ofrecer una alimentación equilibrada de frutas y verduras y mucha agua.
  • Jugar toda la familia a cosas que tengan movimiento y creatividad, aunque no sea exactamente un deporte.

Las pantallas en la vida de los niños, problemas y oportunidades

El consumo de pantallas está relacionado con problemas de atención y de relación con la familia y con iguales. Por una parte, las tabletas o móviles son un agente que contribuye a un enlentecimiento del desarrollo del niño o de la niña ya que necesitan estímulos diversos y movimiento, además de interactuar con otras personas. Está demostrado que un exceso de tiempo ante una pantalla agota la capacidad de atención.

Por otra parte, fomenta el aislamiento de los pequeños y una necesidad de satisfacción inmediata y esto genera problemas de gestión de frustración: cuando le quitas la pantalla a un niño, a veces surge la irritación y la agresividad.

Entonces, ¿puede ser buena la tecnología? Como señala Iñaki Pastor, la cuestión es saber si se utilizan las pantallas para aprender cosas o por aburrimientoutilizar las pantallas en el aula está muy bien, pero para aprender y resolver problemas”. Además, la cantidad de tiempo de uso es muy diferente en un caso y en el otro espacio. Por eso, aunque la recomendación sería restringir el uso de pantallas para el entretenimiento durante el desarrollo, por lo menos debería limitarse su uso a 30 minutos al día, como máximo.

LAS ETAPAS DEL DESARROLLO EN LA ESCOLARIZACIÓN

PROBLEMAS DE ATENCIÓN Y APRENDIZAJE ¿CÓMO SUPERARLOS?