Los molestos dolores de cabeza irrumpen en nuestra vida cotidiana con más frecuencia de la que nos gustaría, unas 14.000 personas acuden cada mes al médico en España por este motivo. En la mayor parte de los casos, las cefaleas no esconden una enfermedad pero tengan el origen que tengan,conocerlo nos ayudará a ponerle remedio de una forma más efectiva. La fisioterapia puede ayudar en muchos casos a terminar con el dolor de cabeza.

Tradicionalmente, diferenciamos dos tipos de dolores de cabeza o cefaleas. Las conocidas como primarias, que son las que no están asociados a ningún daño orgánico o enfermedad, y las llamadas secundarias, que aparecen como consecuencia de afecciones médicas u otros factores. La mayor parte de las cefaleas, en torno al 90 por ciento, son primarias y las más comunes, la cefalea tensional, la migraña y la cefalea en racimo. 

Según el foco del dolor, lo más frecuente es que nos encontremos con molestias originadas en la frente y alrededor de los ojos o en la nuca y los laterales de la cabeza. En el primer caso, es probable que el problema tenga su origen en el sistema oculomotor. En el segundo, la cefalea tensional, será el cuello el que precise más atención y un cuidado especial ya que los nervios de zona cervical estarán actuando en la zona en la que aparece el mal. Ambos casos se diferencian de la migraña en que este tipo de dolor, cursa con náuseas o cambios visuales. 

La cefalea tensional es la más frecuente y afecta sobre todo a personas entre los 30 y los 39 años. El dolor, que aparece de forma leve y va creciendo en intensidad, puede alojarse detrás de los ojos o expresarse como una presión alrededor de la cabeza. Los músculos del cuello y la cabeza se contraen por diferentes causas. La causa principal es el estrés o la ansiedad, pero también pueden provocar este tipo de cefalea una mala postura al dormir, la tensión en la zona oral y mandibular (si apretamos las mandíbulas al dormir, por ejemplo), el consumo de alcohol o cafeína, o un esfuerzo excesivo. Este tipo de cefalea incluso puede ser hereditaria.

La fisioterapia puede aportar soluciones a la hora de encontrar los factores que provocan el dolor de cabeza y de terminar con este problema o mejorarlo notablemente. Además de fijarnos en el punto originario del dolor, lo ideal es tener en cuenta el conjunto de factores cervicales y de oculomotricidad que puedan estar agravando esta molestia.

En nuestro espacio de fisioterapia confiamos en técnicas craneales. Igual que la presión atmosférica influye en los dolores de cabeza, la presión suave y dirigida ejercida por las manos de un fisioterapeuta experto, regula las sensaciones provocando cambios muy positivos.

De ahí que la técnica de Reeducación Postural Global sea especialmente efectiva en la musculatura extraocular y la parte cervical. De hecho, la RPG se ha posicionado ya como la técnica más eficaz para cambiar la postura y mejorar la salud de la columna. Este tratamiento gira en torno a tres principios básicos que son la individualidad del paciente, la causalidad y la globalidad que rechazan la idea de enfocarse exclusivamente en el síntoma y opta por ir progresando hasta dar con el origen principal. Todo ello con la participación activa durante las sesiones basada en posturas de estiramiento que libere la respiración de la persona y descomprima las articulaciones.

También para la zona cervical, la Terapia Manual Pediátrica ha demostrado grandes resultados. El método TMPI apuesta integrar la fisioterapia de las estructuras corporales con sus correspondientes funciones. Esto implica trabajar tanto la estructura dañada o perjudicada como la reeducación de su función para evitar una reproducción del daño a largo plazo.

¿Qué podemos hacer en casa para terminar con la cefalea tensional?

Además de acudir a un especialista y seguir las recomendaciones médicas (cuando el dolor es muy intenso puede ser recomendable tomar algún tipo de analgésico o antiinflamatorio), el dolor de cabeza tensional puede rebajarse si:

  • controlamos el estrés. Los ejercicios de relajación basados en la observación de la respiración son muy eficaces.
  • procuramos llevar un estilo de vida saludable; haciendo ejercicio, durmiendo suficiente y consumiendo alimentos saludables y bebiendo agua abundante.
  • hacemos estiramientos; entre otros: podemos estirar el trapecio inclinando la cabeza hacia un lado y llevando el hombro contrario hacia abajo; relajar con suaves pellizcos el esternocleidomastoideo; ejercicios isométricos, intentando llevar la cabeza hacia adelante y hacia atrás o hacia los lados, pero ejerciendo una fuerza contraria con las manos de manera que se ejerce cierta tensión quedando la cabeza inmóvil.
  • relajamos las zonas contracturadas con contraste frío calor o con ejercicios de relajación que nos ayuden a concentrarnos en esas zonas y a relajarlas.
  • además es conveniente llevar un registro del dolor: cuándo aparece, cuánto dura, lo que hemos comido antes o las situaciones que hemos vivido. Esto nos ayudará a entender el origen del dolor y puede dar pautas a los especialistas a la hora de elaborar una historia clínica.